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Guía

Cómo hacer un presupuesto con ingresos variables

Si un mes cobrás $ 70.000 y el siguiente $ 32.000, presupuestar con el promedio es la forma más rápida de quedarte corto. Lo que funciona es otra cosa: separar primero lo que es de BPS y de la DGI, cubrir lo fijo con el mes más bajo y usar los meses buenos para llenar un colchón que te pague un «sueldo» parejo todos los meses.

Ejemplo con seis meses de ingresos distintos.

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Por qué el promedio no sirve

Quien tiene sueldo fijo arma el mes una vez y lo repite. Quien trabaja por su cuenta, cobra comisiones, vive de propinas o hace changas no tiene ese lujo: el ingreso sube y baja, a veces por temporada (el verano en la costa, diciembre en el comercio) y a veces sin aviso (un cliente que paga tarde, un mes sin obras).

La tentación es sacar el promedio y presupuestar con eso. El problema es que el promedio es un número que casi nunca cobrás: en los meses de abajo no llegás, y en los de arriba la plata extra se va sin que la notes, porque «este mes vino bien». Al final del año el promedio cerró, pero vos pasaste la mitad de los meses con la tarjeta.

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Paso 1: separar aportes e impuestos antes de mirar nada

Lo que entra a tu cuenta no es todo tuyo. Si trabajás por tu cuenta, una parte es de BPS y, según el caso, otra de la DGI. Separarla el mismo día que cobrás evita el error más caro: gastar en un mes bueno la plata de un vencimiento que llega después. Qué te toca depende de cómo estés inscripto; estas son las formas más comunes:

  • Monotributo: según el BPS, es un régimen simplificado para actividades empresariales de reducida dimensión económica que unifica en un solo tributo los aportes de seguridad social del titular y los impuestos nacionales (salvo los que gravan la importación), y lo recauda el BPS. Las condiciones y los topes para entrar están en esa misma página.
  • Empresa unipersonal: según el BPS, el titular aporta sobre la categoría de fictos que le corresponde, no sobre lo que facturó en el mes. En industria y comercio, el aporte a Fonasa se hace sobre 6,5 BPC. Además, según la actividad, pueden tocarte impuestos de la DGI, como el IVA o un impuesto a la renta (la lista de los que administra está en el sitio de la DGI).
  • Servicios personales fuera de la relación de dependencia (profesionales y no profesionales): según la DGI, pagan IRPF quienes superan 7 BPC de ingresos mensuales sin IVA, con anticipos bimestrales a cuenta de la liquidación anual, y para el cálculo se deduce en forma ficta un 30 % por gastos.

Lo importante para el presupuesto es esto: varios de estos pagos no bajan cuando cobrás menos. El aporte sobre fictos o el monotributo se paga igual en el mes flojo. Por eso van primero, como un gasto fijo más, y no como lo que sobra. Los montos de este año los ves en tu cuenta del BPS y de la DGI, o con tu contador; no los adivines.

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Paso 2: presupuestar con el mes más bajo

Mirá lo que cobraste en los últimos 6 a 12 meses, ya sin aportes ni impuestos, y buscá el mes más bajo (si hubo uno excepcional, como un mes enfermo, tomá el segundo más bajo). Ese número es tu piso. Todo lo que no se puede dejar de pagar tiene que entrar ahí: alquiler, UTE, OSE, Antel, mutualista, transporte, el súper básico, la cuota de lo que estés pagando.

Si lo fijo no entra en el mes más bajo, eso es lo primero que hay que resolver, antes de pensar en ahorro: un alquiler más barato, un plan de celular más chico, una cuota renegociada. La guía de gastos fijos y variables ayuda a ver qué es fijo de verdad y qué se puede mover.

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Paso 3: armar un colchón para nivelar

El colchón no es lo mismo que el fondo de emergencia, aunque se parecen. El fondo es para lo que no esperabas (una heladera rota, una operación). El colchón es para lo que sí esperás: que algunos meses vas a cobrar menos. Funciona así:

  1. Elegí tu sueldo

    Un monto fijo que te vas a pagar todos los meses, por encima del mes más bajo y por debajo del promedio. Si te quedás cerca del promedio, el colchón se vacía.

  2. Todo lo que cobres va al colchón

    Ya sin aportes ni impuestos. Puede ser una cuenta aparte o una bolsa dentro de tu cuenta, pero separada de lo que gastás.

  3. Del colchón sale tu sueldo

    Una vez por mes, el mismo día, pasás tu sueldo a la cuenta de gastos. Con eso armás el mes como cualquier persona con sueldo fijo.

  4. Revisá cada tres meses

    Si el colchón crece sin parar, podés subirte el sueldo o mandar el excedente a ahorro. Si baja, bajalo antes de que se termine.

Para arrancar hace falta algo de colchón inicial: idealmente lo que te falta entre tu sueldo y el mes más bajo, por dos o tres meses. Si no lo tenés, empezá con un sueldo más bajo los primeros meses y dejá que los meses buenos lo armen.

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Un ejemplo con seis meses distintos

Las cifras son de ejemplo. Lucía es diseñadora y factura por su cuenta. Esto es lo que le quedó cada mes después de separar aportes e impuestos: enero $ 48.000, febrero $ 32.000, marzo $ 55.000, abril $ 41.000, mayo $ 70.000 y junio $ 38.000. El promedio da $ 47.333; el mes más bajo, $ 32.000. Sus gastos fijos suman $ 30.000, así que entran en el piso. Decide pagarse $ 44.000 por mes y arranca con $ 20.000 en el colchón.

El colchón de Lucía mes a mes, con un sueldo de $ 44.000 (ejemplo)
MesCobró (neto)Se pagaDiferenciaColchón al cierre
Inicio$ 20.000
Enero$ 48.000$ 44.000+ $ 4.000$ 24.000
Febrero$ 32.000$ 44.000− $ 12.000$ 12.000
Marzo$ 55.000$ 44.000+ $ 11.000$ 23.000
Abril$ 41.000$ 44.000− $ 3.000$ 20.000
Mayo$ 70.000$ 44.000+ $ 26.000$ 46.000
Junio$ 38.000$ 44.000− $ 6.000$ 40.000
Lo que dejan los seis meses (ejemplo)
Cobró en total
$ 284.000
Se pagó de sueldo (6 × $ 44.000)
$ 264.000
Colchón al empezar
$ 20.000
Colchón al cerrar junio
$ 40.000

Lucía vivió seis meses con $ 44.000 parejos, nunca tuvo que pedir prestado en febrero y el colchón creció $ 20.000. Con un sueldo igual al promedio ($ 47.333), el colchón habría bajado a unos $ 5.300 en febrero y cerrado junio igual que empezó.

Lo que cambia no es cuánto cobró Lucía: es que los $ 26.000 extra de mayo no se fueron en mayo. Con el colchón en $ 40.000, en julio puede subirse un poco el sueldo o mandar parte del excedente a una meta. La calculadora de cuánto ahorrar por mes sirve para ver cuánto le toca apartar si quiere llegar a un monto en una fecha.

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Si cobrás en dólares

Si tus clientes pagan en dólares y tus gastos son en pesos, hay una variable más: el tipo de cambio. Algunas ideas que ayudan a no sumarle incertidumbre al ingreso que ya es variable:

  • Dejá el colchón en la moneda en que cobrás. Si cobrás en dólares, el colchón en dólares; de ahí cambiás tu sueldo en pesos una vez por mes.
  • Calculá tu sueldo con una cotización prudente, un poco por debajo de la de hoy, para que una baja del dólar no te deje corto.
  • Lo que pagás en dólares, pagalo en dólares. Si tu alquiler es en dólares, no lo conviertas ida y vuelta: separalo directo de lo que cobrás.
  • Cambiá de a poco y siempre igual, por ejemplo el mismo día de cada mes, en lugar de esperar «el mejor momento».

Para comparar las opciones de ahorro en cada moneda, está la guía de ahorrar en pesos, dólares o UI.

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Propinas, changas y aguinaldos que no llegan

Si trabajás en relación de dependencia pero buena parte de lo que cobrás es propina o comisión, el método sirve igual: tu sueldo base es el piso, y lo variable va al colchón. Si hacés changas además de un trabajo fijo, lo más simple es no contar con ellas para el mes: que vayan directo a una meta o al colchón.

Una cosa que se suele olvidar: si trabajás por tu cuenta, no hay un empleador que te pague aguinaldo, salario vacacional ni licencia. Si vas a tomarte dos semanas en enero, esas semanas no facturás. Conviene apartar para eso igual que para cualquier gasto anual: dividido en los meses que faltan.

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Cómo llevarlo en Llegamos

En Llegamos cargás tus ingresos en la moneda en que los cobrás, y si no sabés cuándo ni cuánto va a entrar, podés pedir confirmar cada cobro en lugar de que cuente solo el día que toca. Los aportes y el monotributo se cargan como pagos que se repiten, con su recordatorio, y el colchón puede ser una bolsa: cada mes la app te propone cuánto apartar y vos lo confirmás; nada se mueve solo.

Pesos y dólares van por separado, sin mezclarse, y si querés ver todo junto la app lo muestra convertido como estimación (pesos y dólares). No se conecta con tu banco: lo que ves es lo que cargaste vos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo hago un presupuesto si no sé cuánto voy a cobrar?

Usá el mes más bajo de los últimos 6 a 12 meses (ya sin aportes ni impuestos) como piso: lo fijo tiene que entrar ahí. Después elegí un sueldo fijo para vos y dejá que los meses buenos llenen un colchón que cubra los flojos.

¿Cuánto tengo que apartar para BPS y la DGI?

Depende de cómo estés inscripto (monotributo, unipersonal, servicios personales) y de tu actividad. Algunos aportes son un monto fijo por mes, como los que se calculan sobre fictos, y otros dependen de lo que facturás. El monto exacto lo ves en el BPS y la DGI o con tu contador; lo importante es separarlo el día que cobrás.

¿Qué diferencia hay entre el colchón y el fondo de emergencia?

El colchón cubre algo que sabés que va a pasar: meses en que cobrás menos. El fondo de emergencia cubre lo imprevisto, como un problema de salud o algo que se rompe. Con ingresos variables conviene tener los dos, y no usar uno para lo del otro.

¿Cuánto me pago de sueldo si cobro distinto cada mes?

Algo entre el mes más bajo y el promedio. Si te pagás el promedio, el colchón no crece y el primer mes malo lo vacía. Revisalo cada tres meses según cómo viene el colchón.

Si cobro en dólares, ¿armo el presupuesto en dólares o en pesos?

Lo práctico es dejar el colchón en dólares y armar el mes en la moneda en que gastás. Calculá cuántos dólares cambiar con una cotización un poco más baja que la de hoy, y lo que pagás en dólares, como un alquiler, separalo directo en dólares.

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