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Guía

Cómo hacer un presupuesto mensual

Un presupuesto mensual es decidir antes de que empiece el mes a dónde va cada peso que entra. Se arma en seis pasos: anotás lo que entra de verdad, restás los pagos fijos, estimás los gastos variables, apartás la doceava parte de lo anual, definís cuánto ahorrar y dejás un colchón para imprevistos.

El ejemplo de la guía: una casa de dos con $ 110.000 por mes.

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Antes de empezar

Un presupuesto no es una lista de prohibiciones. Es un plan: cuánto entra, cuánto ya está comprometido y cuánto queda para decidir. Sirve igual para una persona sola que para una familia; lo que cambia es cuántas manos tocan la plata.

Para armarlo necesitás los últimos dos o tres meses de movimientos: el resumen de la tarjeta, la cuenta del banco, las facturas. Si ya llevás una planilla, mejor. Si no, la guía de la planilla de gastos del hogar tiene una plantilla gratis para empezar.

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Los seis pasos

  1. Anotá los ingresos reales

    Lo que entra a la cuenta, no el sueldo nominal: el líquido, después de los descuentos. Si cobrás distinto cada mes, usá el mes más bajo de los últimos seis. Si son varios en la casa, sumá los ingresos de todos los que aportan.

  2. Listá los pagos fijos

    Todo lo que se repite cada mes con un vencimiento: alquiler o cuota, gastos comunes, UTE, OSE, Antel, la mutualista, el celular, las suscripciones, la cuota del colegio. Si el monto varía (la luz en invierno), usá un promedio un poco por encima.

  3. Estimá los gastos variables

    Súper, feria, farmacia, transporte, salidas, regalos. Mirá cuánto se fue en los últimos meses y poné una cifra por categoría. Acá es donde el presupuesto se pone a prueba.

  4. Prorrateá lo anual

    Lo que se paga una o dos veces al año (el seguro, la patente si la pagás de una vez, la contribución, un viaje) dividido entre los meses que faltan. Esa plata se aparta cada mes, aunque ese mes no se pague nada.

  5. Decidí cuánto ahorrar

    Ponelo como un pago más, al principio del mes, no con lo que sobre al final. Si tenés una meta con fecha, la calculadora de cuánto ahorrar por mes te dice la cifra.

  6. Dejá un colchón para imprevistos

    Una cifra chica cada mes para lo que no está en ninguna lista: un arreglo, un remedio, una multa. Si el mes termina sin usarlo, pasa al ahorro.

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Un ejemplo en pesos

Una casa de dos personas con un ingreso conjunto de $ 110.000 por mes. Las cifras son de ejemplo, para ver cómo encaja cada paso.

Ejemplo: presupuesto de un mes
Ingresos (líquido de los dos)
$ 110.000
Alquiler y gastos comunes
$ 38.000
UTE, OSE y Antel
$ 6.000
Mutualista
$ 4.000
Súper y feria
$ 22.000
Transporte y nafta
$ 5.000
Salidas y ocio
$ 6.000
Farmacia y varios
$ 2.000
Anuales prorrateados (seguro, patente)
$ 3.500
Ahorro (10 %)
$ 11.000
Colchón para imprevistos
$ 5.000

Comprometido: $ 102.500. Quedan $ 7.500 sin asignar, que pueden ir al ahorro o a lo que decidan.

Si la cuenta da negativa, no hay magia: se recorta un variable, se cambia un fijo (un plan de celular más barato, una suscripción menos) o se acepta ahorrar menos por un tiempo. Lo que el presupuesto hace es mostrarlo antes, no a fin de mes. Y si sobra mucho, también es información: probablemente hay gastos que no estás anotando.

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Lo que pasa una vez al año

El paso que más presupuestos rompe es el cuarto. En Uruguay hay meses con más ingreso y meses con más gasto. El aguinaldo es la doceava parte de lo que cobraste en el año y se paga en dos etapas, con fechas que fija cada año un decreto; en 2026, en junio y antes del 20 de diciembre. El salario vacacional se cobra antes de empezar la licencia.

Conviene no contar esa plata en el presupuesto de todos los meses. Una forma prudente: el mes que entra, una parte va a cubrir los gastos anuales que vienen y otra al ahorro, y sólo lo que sobra se gasta. Del otro lado, los gastos grandes que llegan una vez al año (un seguro, los útiles del colegio, la contribución) se preparan apartando un poco cada mes. La guía de gastos anuales en Uruguay los repasa uno por uno.

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Dos métodos que ayudan

Si no sabés por dónde empezar a repartir, hay dos referencias muy usadas. No son reglas: son puntos de partida que después ajustás a tu casa.

  • La regla 50/30/20: la mitad de lo que entra para necesidades, un 30 % para gustos y un 20 % para ahorro. Es una forma rápida de ver si tu presupuesto está muy cargado de un lado. La explicamos con ejemplos en la guía de la regla 50/30/20.
  • El método de los sobres: a cada categoría le das un monto al principio del mes y, cuando el sobre se vacía, no se gasta más en eso. Es útil para los variables, que son los que se escapan. Está en la guía del método de los sobres.

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Revisarlo a fin de mes

Un presupuesto que no se compara con lo que pasó es una expresión de deseo. Al cierre del mes, dedicale diez minutos:

  1. Compará lo presupuestado con lo gastado, categoría por categoría.
  2. Marcá las dos o tres donde más te pasaste y preguntate si fue algo puntual o si la cifra estaba mal estimada.
  3. Si estaba mal estimada, corregila para el mes que viene. Un presupuesto realista se cumple; uno optimista se abandona.
  4. Mirá cuánto quedó del colchón y decidí si pasa al ahorro.
  5. Revisá qué vence el mes que viene que no venció este: un pago anual, una cuota, un cumpleaños.

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Si tus ingresos cambian cada mes

Si trabajás por tu cuenta, cobrás comisiones o hacés changas, el primer paso cambia: no sabés cuánto va a entrar. Lo que funciona es separar el presupuesto en dos capas.

  • La base: los pagos fijos, los variables imprescindibles (comida, transporte, salud) y la parte de lo anual. Es lo que necesitás cubrir sí o sí, y lo armás con el mes más flojo que tuviste.
  • Lo que se suma: ahorro, salidas, compras grandes. Se decide recién cuando el mes ya entró, en ese orden: primero el colchón, después el ahorro, después lo demás.

Con el tiempo, el colchón se vuelve el que empareja los meses: en los buenos se llena y en los flojos completa la base. Cuando cubre uno o dos meses de base, la ansiedad de no saber cuánto entra baja mucho.

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Errores que hacen fallar un presupuesto

  • Partir del sueldo nominal en lugar de lo que efectivamente entra.
  • Ahorrar lo que sobra. Casi nunca sobra; el ahorro va primero.
  • Ignorar lo anual y pasar enero y febrero en rojo.
  • Ser demasiado estricto. Sin un monto para salidas o gustos, el presupuesto dura dos semanas.
  • Mezclar monedas. Si una parte de la casa vive en dólares, presupuestá cada moneda por separado y no sumes las dos sin aclarar a qué cotización.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tengo que ahorrar por mes?

Una referencia común es el 20 % de lo que entra, pero lo importante es empezar con una cifra que puedas sostener, aunque sea chica, y subirla cuando puedas. Si tenés una meta con fecha, dividí lo que falta por los meses que quedan.

¿Qué hago si cobro distinto cada mes?

Armá el presupuesto con el mes más bajo de los últimos seis. Los meses que entra más, la diferencia va primero al colchón y al ahorro.

¿Cuenta el aguinaldo en el presupuesto?

Mejor no en el de todos los meses. Tratalo como un ingreso extra que, cuando entra, cubre gastos anuales y suma al ahorro.

¿Cuánto tiene que tener el colchón para imprevistos?

No hay una cifra única. Un punto de partida es una cifra chica cada mes que, juntada, cubra un imprevisto típico de tu casa, como el arreglo de un electrodoméstico.

¿Presupuesto personal o familiar, cambia algo?

Los pasos son los mismos. En uno familiar se suman los ingresos de todos los que aportan y, además, hay que acordar quién paga qué y cómo se reparte lo compartido.

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