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Guía

Cómo dividir los gastos en pareja

No hay una forma correcta: hay la que a los dos les parece justa. Las más usadas son mitad y mitad, en proporción a lo que gana cada uno, una cuenta común con gastos personales aparte y por rubros. Lo que más importa es acordar qué es compartido y hacer la cuenta una vez por mes.

Según el sueldo, la casa se lleva la misma parte de los dos.

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Las cuatro formas más usadas

Casi todas las parejas terminan en una de estas cuatro, o en una mezcla. Ninguna es mejor en abstracto: depende de cuánto gana cada uno, de si los ingresos son parecidos y de cuánta independencia quieren tener con su plata.

Mitad y mitad

Cada uno pone el 50 % de lo compartido. Es la más fácil de entender y de calcular, y funciona bien cuando los dos ganan parecido. El problema aparece cuando los sueldos son muy distintos: para quien gana menos, la mitad del alquiler puede ser una parte enorme de lo que cobra, y a fin de mes le queda mucho menos que al otro.

En proporción al sueldo

Cada uno pone un porcentaje de lo compartido igual a su parte en el ingreso total de la casa. Si uno trae el 60 % de la plata, pone el 60 % de los gastos. Así los dos destinan la misma proporción de su sueldo a la casa. Para sacar los porcentajes sin hacer cuentas, está la calculadora para dividir gastos según el sueldo.

Cuenta común y gastos personales

Los dos ponen un monto fijo por mes (igual o proporcional) en una cuenta o un fondo común, y de ahí salen todos los gastos de la casa. Lo que queda en la cuenta de cada uno es personal y nadie pregunta. Ordena mucho, pero pide revisar el aporte cuando suben los gastos o cambia un sueldo.

Por rubros

Uno se encarga del alquiler, el otro del súper y las cuentas de la casa, por ejemplo. No hay que pasarse plata, pero los rubros rara vez cuestan lo mismo y con el tiempo se desequilibran sin que nadie lo note. Sirve si cada tanto suman lo que puso cada uno y ajustan.

Las cuatro formas, comparadas
FormaA favorEn contraConviene si
Mitad y mitadSimple, se entiende en un segundoPesa más para quien gana menosGanan parecido
Según el sueldoLos dos ponen la misma proporción de lo que gananHay que recalcular si cambia un ingresoLos sueldos son distintos
Cuenta comúnLos gastos de la casa salen de un solo ladoHay que ajustar el aporte cuando suben los gastosQuieren poca cuenta mes a mes
Por rubrosNadie le pasa plata a nadieSe desequilibra sin que se noteCada tanto suman y comparan

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Un ejemplo con dos sueldos

Las cifras son de ejemplo. Ana cobra $ 80.000 por mes y Bruno $ 120.000. Los gastos compartidos del mes (alquiler, cuentas, súper) suman $ 70.000.

Ejemplo: mitad y mitad contra según el sueldo
Ingreso de la casa
$ 200.000
Parte de Ana en el ingreso
40 %
Parte de Bruno en el ingreso
60 %
Mitad y mitad: pone cada uno
$ 35.000
Mitad y mitad: le queda a Ana
$ 45.000
Mitad y mitad: le queda a Bruno
$ 85.000
Según el sueldo: pone Ana (40 %)
$ 28.000
Según el sueldo: pone Bruno (60 %)
$ 42.000
Según el sueldo: le queda a Ana
$ 52.000
Según el sueldo: le queda a Bruno
$ 78.000

Mitad y mitad, la casa se lleva el 44 % del sueldo de Ana y el 29 % del de Bruno. Según el sueldo, se lleva el 35 % del de cada uno.

Ninguna de las dos está mal. Hay parejas que prefieren mitad y mitad aunque ganen distinto, y otras que van más lejos y reparten lo que queda libre. Lo importante es que la elijan sabiendo el número, no por costumbre.

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Qué cuenta como gasto compartido

La mitad de las discusiones no son por el porcentaje sino por qué entra en la cuenta. Conviene escribirlo una vez. Una lista de partida:

  • Casi siempre compartido: alquiler o cuota de la vivienda, gastos comunes, luz, agua, internet, súper, artículos de limpieza, lo de los hijos y las mascotas.
  • Depende de ustedes: el auto si lo usan los dos, salidas juntos, vacaciones, regalos para la familia, el celular.
  • Casi siempre personal: ropa, hobbies, salidas con amigos, suscripciones que usa uno solo, gastos de trabajo.

Una regla que ayuda: si lo disfrutan o lo necesitan los dos, es compartido; si es de uno, lo paga ese. Lo que no está en ninguna lista, lo hablan la primera vez que aparece y lo suman a la lista.

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Cómo hablarlo sin que sea una pelea

  1. Pongan los números arriba de la mesa

    Cuánto cobra cada uno y cuánto suman los gastos de la casa en un mes normal. Sin cifras, la charla es de impresiones.

  2. Elijan el método, no el monto

    Primero acuerden la regla (mitad y mitad, proporcional, cuenta común). El monto sale solo de la regla y deja de ser una negociación cada mes.

  3. Escriban qué es compartido

    La lista de arriba, ajustada a ustedes. Evita la discusión de «eso no era de los dos».

  4. Fijen una fecha para revisar

    Cada seis meses, o cuando cambia un sueldo, un alquiler o llega un hijo. Un acuerdo que no se revisa termina siendo injusto para alguno.

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Ahorro, deudas y sueldos en dólares

El ahorro

Si ahorran para algo juntos (un viaje, la mudanza, un fondo por si pasa algo), trátenlo como un gasto compartido más y repártanlo con la misma regla. El ahorro personal queda de cada uno. Para saber cuánto apartar por mes para llegar a una meta, sirve la calculadora de cuánto ahorrar por mes.

Las deudas

Una deuda de antes de la convivencia (un préstamo, la tarjeta) suele seguir siendo de quien la tomó. Lo que cambia es que esa cuota le resta margen: si una persona tiene una cuota grande, a veces tiene sentido que su parte de lo compartido se calcule sobre lo que le queda después de pagarla. Es una conversación, no una regla.

Si uno cobra en dólares

Para comparar sueldos en monedas distintas hay que pasar uno a la otra moneda, y el resultado se mueve con el cambio. Elijan una referencia (por ejemplo, la cotización del día que cobran) y no recalculen el porcentaje cada semana. Los gastos conviene llevarlos en la moneda en que se pagan: el alquiler en dólares, en dólares; el súper en pesos, en pesos. Así cada moneda se salda por separado y nadie pierde con el cambio.

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Cómo quedar a mano cada mes

En la práctica nadie paga exactamente su parte: uno paga el alquiler, el otro hace el súper. Por eso, más que dividir cada gasto, conviene anotar quién pagó qué durante el mes y al final hacer una sola cuenta.

Ejemplo: la cuenta de fin de mes (40 % y 60 %)
Ana pagó súper, agua y luz
$ 23.000
Bruno pagó alquiler, internet y supergás
$ 47.000
Total compartido
$ 70.000
A Ana le toca el 40 %
$ 28.000
A Bruno le toca el 60 %
$ 42.000
Ana puso de menos
$ 5.000

Ana le pasa $ 5.000 a Bruno y quedan a mano.

Una transferencia por mes, en lugar de veinte. Si lo llevan en una planilla, la guía de la planilla de gastos del hogar tiene una columna de quién pagó pensada para esto.

Y si quieren ir un paso más allá y armar el mes completo, con lo que entra, lo que se paga y lo que se aparta, seguí con cómo hacer un presupuesto mensual.

Preguntas frecuentes

¿Qué es más justo, mitad y mitad o según el sueldo?

Depende de qué entiendan por justo. Mitad y mitad iguala lo que pone cada uno; según el sueldo iguala el esfuerzo, porque los dos destinan la misma proporción de lo que ganan. Si los sueldos son parecidos, dan casi lo mismo.

¿Cómo calculo el porcentaje de cada uno?

Dividí el sueldo de cada uno por la suma de los dos. Con $ 80.000 y $ 120.000, uno pone el 40 % y el otro el 60 %. La calculadora de dividir gastos según el sueldo lo hace por vos.

¿Usamos el sueldo bruto o el líquido?

El líquido, lo que efectivamente entra a la cuenta. Es la plata con la que cada uno paga, y evita que los descuentos de uno distorsionen la proporción.

¿Qué hacemos con el aguinaldo?

Lo más simple es dejar la proporción como está y decidir aparte qué parte del aguinaldo va a algo común, como un viaje o un fondo para imprevistos. Meterlo en el cálculo del mes en que entra mueve los porcentajes sin necesidad.

¿Cada cuánto conviene saldar?

Una vez por mes alcanza. Anotan quién pagó qué durante el mes y al cierre uno le pasa la diferencia al otro. Saldar gasto por gasto cansa y se pierde.

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